Hoy, sólamente por ser hoy, recuerdo envuelta aún en sábanas a la que un día fue mi amiga y hoy se limita a ser una dirección más en mi msn. He vuelto a vivir en un instante esos días de verano que pasábamos juntas, siempre de un lado a otro, nuestros tontos juegos, que tan ocupadas nos tenían todas las tardes en mi casa, los días aburridos en los que hacíamos tontas manualidades, y después, ¡qué verguenza!, las vendíamos; nuestras historias inventadas en torno a la casa abandonada cercana a la mía, los recreos aquellos después del comedor del colegio, el los que huíamos a la clase de aquél profesor, que nos dejaba quedarnos a cambio de ayudarle a hacer carteles...
Odio, estimada P., a la persona que eres, pero no a la que fuiste. En las sombras de mi cabeza sigues siendo la persona sencilla de siempre, pero los pocos recuerdos actuales de ti me indican lo contrario. Ahora somos las dos otras personas. Pero da igual que te pongas siempre tacón para poder mirar por encima del hombro, que uses sujetadores con relleno para amortiguar las críticas hacia tí, y que siempre tengas palabras negativas hacia el resto de los humanos en la boca. Da también igual que hayas sido capaz de robarle el novio a tu amiga D. y, encima, fueras capaz de insultarla -soy yo y te mato, ¡qué le vamos a hacer!-, da igual que no entiendas por qué te insultan y por qué te odian, siempre lograré encontrar algo bueno en tí, algún rastro de la persona que hace tiempo fuiste...
Hoy, sólamente por ser hoy uno de esos excasos días en los que me invade la nostalgia, he pasado por delante de aquella casa abandonada. Abandonada también por nosotras. Una vez su historia dejó de ser alimentada de nuestra fantasía, alguien derribó aquel viejo edificio..
Pero ya.. ¡qué más da!